miércoles, 24 de octubre de 2007

Las piedras votan en España

Digo que las piedras votan porque representa que son las personas las que eligen gobierno, y no la superficie o la situación, así que en España tenemos Sufragio Universal (todos los mayores de 18 nacionales o empadronados tienen derecho al voto), pero los votos tienen un valor desigual en el momento de cambiar votos por representantes:

-Subrepresentadas: Madrid (35 diputados, 6 millones de personas), Barcelona (31 diputados, 5’3 millones de personas).
En total: 66 diputados de 350 (18% de los diputados), para 11,3 millones de personas (25% de la población total, 44,5 millones en enero de 2007).
-Sobrerepresentadas: Ceuta y Melilla (2 diputados, 150.000 habs),Teruel (3 diputados 140.000 hbs), Huesca (3 diputados, 220.000 habs), Zamora (3 diputados 200.000 habs), Soria (3 dputados, 90.000 habs), Segovia (3 diputados, 150.000 habs), Palencia (3 diputados, 170.000 habs), Ávila (3 diputados, 170.000 habs), Cuenca (3 diputados, 200.000 habs), Guadalajara (3 diputados, 200.000 habs).
En total: 29 diputados de 350 (8% de los diputados), para 1’9 millones de personas (4,3% de la población). Su voto vale el doble.

http://www.ine.es/prodyser/pubweb/espcif/pobl07.pdf
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Diputados/DipCircuns

Así pues, el voto de los sobrerepresentados vale el doble que el del español medio, y hasta cuatro veces más que un voto en la Comunidad de Madrid o en la Provincia de Barcelona.
De los escaños sobrerepresentados el Partido popular obtiene 18 de los 29 diputados; IU no obtiene ningún diputado pese a sumar unos 130.000 votos. Cada escaño vale en teoría 70.000 votos… le corresponderían 2.
¿Por qué se intenta enemistar a Madrid y Barcelona desde cierto sector? Para separar a dos provincias que pese a crear más riqueza y tener a más gente, tienen menos representantes: 66 en vez de 87-88. Así en vez de hacer frente común discuten por tonterías, y mientras se alimenta el nacionalismo, porque sólo un idiota quiere estar en un grupo en el que aporta más y tiene más peso poblacional, pero tiene menos voz a la hora de tomar decisiones que es lo que importa.

El objetivo es que para el Congreso y el Senado haya listas nacionales, para evitar un sistema que favorezca a los grandes partidos, de ésta forma el cómputo y la asignación de escaños se haría tan sólo en función de los votos, independientemente del lugar, y los responsables de representar a cada territorio serían los propios partidos.

Me dicen que cree un partido político, que eso es la democracia y que si la gente simpatiza conmigo me votará y si gano podré hacer las cosas de otra manera. Yo me río. Siempre me lo he planteado, conozco a gentes de derechas y de izquierdas, y pese a que hay cuatro puntos que no comparten, todos desprecian las mismas cosas, sólo que cada uno las ve sólo en el contrario o las pasa por alto a su partido, en parte debido a los medios de comunicación. Los políticos de hoy en vez de avanzar en esas cosas comunes, confrontan las diferencias para obtener votos, lo relevante es que unos menos que otros… ¿porqué cambiar lo que les beneficia?

Como no es de esperar que las cosas cambien de por sí, es necesario moverse, porque si no haces nada las cosas siguen siendo como son. ¿Encontraré a alguien?

Los idiotas

Hace tiempo me sorprendió conocer la palabra que los antiguos griegos utilizaban para definir a aquellas personas que tenían derechos políticos y no los utilizaban: idiotas. Puesto que en aquel entonces por sorteo se elegían cargos políticos y administrativos entre los propios ciudadanos (¿qué mejor forma de evitar la corrupción?), además de dotar a esos cargo de una breve durabilidad para evitar el uso fraudulento de los mismos, la acepción griega de idiota tenía no poco de egoísta al dejar de lado los asuntos de todos y centrarse en los propios, si bien antes podía deberse a asuntos de clase, porque hasta que Pericles no estableció un salario para esos cargos, la gente humilde no podía optar a ellos.
Intentando convencer a un buen amigo de que ejerciera su derecho al voto esgrimí el argumento insinuando “lo curioso de la evolución del significado de la propia palabra”. Actualmente es sinónimo de tonto; como pudiera parecer a primera vista el tener un derecho y no ejercerlo. Sin embargo las cosas sencillas a veces lo son por ignorancia, ya lo aconsejaba Nietzsche (1): “¡Guárdate también de la santa simplicidad! Para ella no es santo lo que no es simple; también le gusta jugar con el fuego - con el fuego de las hogueras para quemar seres humanos.” La réplica de mi buen amigo a la observación fue contundente, arguyó que si acaso creía yo tener algún derecho y en ese caso “¿quién era el idiota?”.
Di por perdida la batalla, realmente un demócrata ateniense tuvo más peso democrático que cualquier ciudadano actual. Ambos sabíamos que, de seguir, la discusión acabaría desembocando en las imperfecciones del sistema representativo, que no son pocas, tenemos unos derechos mucho más limitados de lo que percibimos. Realmente el sistema electoral español no es lo que pudiera ser, y hay que ser idiota para no darse cuenta de la tosquedad del mismo:
-La jefatura del estado es un cargo hereditario: La Monarquía Parlamentaria.
-Las piedras votan, hay sufragio universal, pero unos votos cuentan más que otros, y no por mérito.
-Sistema partidista de listas cerradas, no votan diputados, votan partidos.
-El sistema de programas electorales limita las decisiones y la capacidad de reacción.

No obstante, las leyes emanan del parlamento, y votar a unos nunca es igual que votar a otros, y pese a las injusticias del sistema representativo, éstas no son patentes si no vas a votar: ante el descontento puedes votar en blanco, (no porque sea especialmente útil, sino por lo simbólico del acto). Por eso hay que ir a votar… porque aunque a ti no te importe la política ésta te afecta a ti y a todos aquellos que te importan, y por lo tanto es responsabilidad nuestra y de todos. Yo sólo he tenido representante una vez y no sé si hace o no hace, no se le oye nada porque cierto partido controla la televisión autonómica y sólo lo saca cuando le conviene… y además fuera de contexto. Es triste que hoy en día en España la valoración de los votos y la Libertad de Expresión estén en las condiciones en las que están, pero eso es otro tema. Creo que lo más importante que puedo decir desde aquí es que la gente se informe y vote, que censure la violencia, la mentira y la manipulación (¿comprendes éstas palabras?) por encima de todo, porque sino aquellos partidos que tienen votantes más fanáticos e irracionales ganan peso, y con ellos habrá más políticas fanáticas e irracionales… Así pues cuando algún partido político embrutezca la política, piensa que lo hace porque sabe que sus votantes no van a dejar de votarle por ello y porque sabe que la gente razonable se sentirá asqueada de la política y no irá a votar… así ganan escaños a costa de participación.
Como dije en la introducción, la política no es algo que se deba votar con los sentimientos, hay que enfocarla con objetividad, racionalidad y sobre todo con perspectiva… Rechaza al que apele al miedo o al orgullo; al que venga con mentiras (omisiones a la verdad) o manipulaciones en beneficio propio; al que no se responsabilizó de sus actos o no reconoció los problemas; al que a incite al odio o la violencia e insulte al diálogo;… Como cualquiera de estas cosas haga ganar votos como lo está haciendo, creo que tenemos un Hitler potencial al poder. ¿Cuánto mal han hecho todas esas cosas? ¿Cuántos han utilizado al pueblo con esas artimañas?
En el menos malo de los sistemas, vota al menos malo de los partidos, y no juguemos a la ruleta… rusa.

(1) Así habló Zaratustra; del camino del creador. http://www.nietzscheana.com.ar/del_camino_del_creador.htm